domingo, 8 de mayo de 2016

8. LA CULTURA ESCOLAR DETERMINA O ES CONSTRUIDA DESDE LA ESCUELA



La cultura escolar es importante ya que genera asunción y construcción de nuevos significados al mismo tiempo que reconoce la necesidad de un cierto contexto propicio al cambio y este de no existir al menos crear condiciones para que se desarrolle.

La cultura escolar por el papel de conformidad y seguridad que aporta al grupo, se ha considerado como uno de los principales factores de resistencia al cambio; introducir cambios en educación va a significar considerar la escuela (Escudero y Bolívar, 1994) como unidad básica del cambio. A su vez el cambio para que suponga una mejora debe generarse desde dentro, más que por mandato externo; y proponerse capacitar al centro para desarrollar su propia cultura innovadora. La institucionalización de innovaciones, lejos de ser un problema técnico, es dependiente del grado de congruencia/disonancia con la cultura escolar existente: "Se evidencia la interacción entre cultura e implementación de una innovación. La naturaleza de la reacción organizativa cuando un centro escolar implementa una innovación depende de la cultura existente y determina en gran medida el éxito o fracaso de una innovación" (Staessens, 1993: 111). En la medida que una innovación viene a exigir nuevos modos de pensar y hacer, frente a los habituales y asentados, existe -como principio- un corte ("gap") entre cultura escolar y cambio curricular. Rossman, Corbett y Firestone (1988: 126) defienden, a este respecto, la tesis de que "La aversión al cambio varía según el carácter de las normas a cambiar y el grado de novedad del cambio". La reacción de una escuela a la innovación puede así ser entendida por referencia a la discrepancia entre las normas y valores que existen en la escuela y las normas y valores subyacentes de la innovación.

Los cambios se pueden generar de variedades en los cambios educativos y estos repercuten en los cambios sociales, dentro de las aulas educativas se medían y se configuran los procesos de enseñanza y aprendizaje entre los alumnos y profesores. Estas transformaciones se dan por el centro escolar de acuerdo con sus prioridades; al tiempo que ir creando condiciones internas y externas para provocar un desarrollo organizativo o institucional de los centros escolares.

El problema del cambio curricular proviene -por tanto- de que el curriculum es un proceso en permanente reconstrucción, no algo reificado sujeto a posible manipulación, inscrito en unos contextos físicos y sociales determinados. De forma general cabe entender por cambio curricular como "una alteración de la práctica existente hacia una práctica nueva o revisada (implicando potencialmente alguno de estos tres elementos: materiales, enseñanza, creencias) en orden a obtener ciertos resultados deseados en el aprendizaje de los alumnos" (Fullan, 1987: 198). Este carácter de alteración de prácticas existentes asentadas es lo que hace que un cambio curricular implique siempre cambios en la cultura escolar. Siendo, entonces, el cambio un proceso complejo (desarrollo curricular, organizativo y profesional) que tiene que afectar en último término a los modos de ver y hacer, cuya puesta en práctica exige una comprensión y utilización de los nuevos materiales, conductas o ideas, comprender la cultura escolar es un factor crítico, clave tanto como objetivo del cambio como para prever los problemas a atajar.

Desde la concepción de la cultura como variable o elemento que la organización tiene, el cambio cultural incide en los elementos que condicionan la cultura, con estrategias de control organizativo y gestión empresarial, como medio para gestionar implícitamente la organización. Por el contrario, cuando se concibe la organización como cultura, el cambio cultural implica la transformación de la propia identidad (sistema de creencias y valores socialmente construidos y compartidos) de la organización (González, 1994), por lo que no puede ser gestionada, sino generar condiciones para que puedan ir emergiendo nuevas asignaciones compartidas de significados a las experiencias compartidas. 

Si las organizaciones son cultura, ésta es difícil de cambiar, sin implicar a toda la organización. Las "culturas maduras", firmemente asentadas, son resistentes al cambio, inherentemente estables, y cualquier mecanismo externo de cambio puede servir justo para reforzarlas.

Referencias:

            Bolívar, A. (1996). Cultura escolar y cambio curricular. Bordón, 48 (2), 169-177.

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